Casos Clínicos
Pulmonary hydatid cyst: Case report in an oncology hospital in Ecuador
Marco Fabricio Bombón Caizaluisa1, Enrique Gagliardo Cadena2, Kevin Albuja Delgado3, Lissette García4, Fabricio Diaz Yaguachi5, Abraham Jurado Rodriguez6
La hidatidosis, también conocida como Equinococosis, es una zoonosis producida por el estado larvario de tenias del género Echinococcus. En los adultos se estima que el 70% de los quistes hidatídicos están localizados en el hígado, el pulmón es el segundo órgano más comúnmente afectado. La mayoría de los casos son asintomáticos durante varios años; cuando existe sintomatología puede presentar tos y dolor torácico. Se presenta el caso de una paciente femenina de 62 años, que acude con un estudio de imagen previo, un nódulo pulmonar derecho desde hace aproximadamente un año, acompañado de tos esporádica en los últimos meses. Se realizó cirugía torácica asistida por video (VATS), lobectomía superior derecha con colocación de tubo de tórax. El diagnóstico histopatológico reporta un quiste hidatídico pulmonar. La evolución post-operatoria fue favorable sin recurrencia ni evidencia de otros nódulos pulmonares. La resección radical del quiste hidatídico pulmonar (QHP) se asocia con una baja morbilidad y mortalidad.
Palabras clave: hidatidosis pulmonar, quiste hidatídico pulmonar, nódulo pulmonar, cirugía torácica asistida por video, VATS.
Hydatid disease, also known as echinococcosis, is a zoonosis caused by the larval stage of tapeworms of the genus Echinococcus. In adults, it is estimated that 70% of hydatid cysts are located in the liver, with the lung being the second most commonly affected organ. Most cases are asymptomatic for several years; when symptoms do occur, they may include coughing and chest pain. We present the case of a 62-year-old female patient who presented with a previous imaging study showing a right pulmonary nodule for approximately one year, accompanied by sporadic coughing in recent months. VATS was performed, along with right upper lobectomy and chest tube placement. The histopathological diagnosis reported a pulmonary hydatid cyst. The postoperative course was favorable, with no recurrence or evidence of other pulmonary nodules. Radical resection of pulmonary hydatid cysts (PHC) is associated with low morbidity and mortality.
Keywords: pulmonary hydatid disease, pulmonary hydatid cyst, pulmonary nodule, video-assisted thoracic surgery, VATS.
https://orcid.org/0000-0002-5768-4234
https://orcid.org/0000-0003-1134-4784
https://orcid.org/0009-0008-0368-706X
https://orcid.org/0000-0002-4894-7709
https://orcid.org/0009-0000-4718-1468
https://orcid.org/0000-0002-0984-0204
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Recibido: 09-04-2025
Aceptado: 06-05-2026
Publicado: 28-06-2026
DOI: 10.47464/MetroCiencia/vol34/2/2026/62-68
*Correspondencia autor: fabri.bombonpm@gmail.com
Introducción
La hidatidosis también conocida como Equinococosis, es una zoonosis producida por el estado larvario de tenias del género Echinococcus1,2. La prevalencia de esta enfermedad sigue siendo desconocida, entre otras razones, por el extenso período asintomático que la caracteriza3,7. En los adultos se estima que el 70% de los quistes hidatídicos están localizados en el hígado, seguido del pulmón, el segundo órgano comúnmente más afectado4,8. La infestación humana del equinococo es accidental y ocurre a través de la ruta fecal-oral, típicamente a través de la ingestión de huevos de productos o agua contaminados5.
La mayoría de los casos son asintomáticos durante varios años6 y cuando existe sintomatología las manifestaciones clínicas más comunes son: 51,3% tos, 39,9% dolor torácico y 8,8% vómica hidatídica7. Los estudios de imagen son el primer paso en la detección y evaluación de hidatidosis pulmonar. La radiografía de tórax permite visualizar al quiste como un nódulo o masa redondeada de tamaño variable, que puede o no estar bien definida, con densidad uniforme, ocupando una parte de uno o ambos hemitórax8,9. La tomografía computarizada (TC) tiene un papel importante en el diagnóstico, permitiendo determinar la ubicación y el número de quiste hidatídicos correctamente y con ello guiar al cirujano antes de la intervención quirúrgica. También facilita el diagnóstico diferencial de quistes complicados que no pueden ser diagnosticados por métodos clásicos, con el grosor de la pared de la lesión, la aparición de la membrana de quiste intracavitario y la determinación de la densidad de la lesión10.
Se utiliza el tratamiento médico conservador a base de albendazol en quistes no complicados11. Sin embargo el tratamiento estándar de los quistes hidatídicos pulmonares es la intervención quirúrgica11,12. La exéresis quirúrgica se puede realizar sin necesidad de resección del tejido pulmonar en la mayoría de los casos. Existen varias opciones quirúrgicas tales como: segmentectomía, lobectomía o la resección de cuña, que son utilizadas para casos específicos como en los quistes adherentes,13.
Caso Clínico
Se presenta el caso de una paciente femenina de 62 años, con antecedentes patológicos de hipertensión arterial en tratamiento, sin antecedentes quirúrgicos, ni familiares de importancia, acude referida de otra casa de salud por presentar en un estudio de imagen previo un nódulo pulmonar derecho que aparece hace aproximadamente un año, acompañado de tos esporádica que se vuelve constante en los últimos meses, niega otra sintomatología. En el examen físico, se auscultaban estertores bilaterales de predominio derecho.
Se solicitaron estudios iniciales de laboratorio e imágenes complementarias, entre los que constaron: hemograma completo, química sanguínea, marcadores tumorales y otros estudios de laboratorio especiales, radiografía estándar y lateral de tórax y TC de tórax de alta resolución. Los estudios paraclínicos, evidenciaron hemoglobina: 11,7 g/dl (disminuida), hematocrito: 35,2 (disminuido), creatinina: 1.19 mg/dl (elevada); el resto de laboratorio dentro de parámetros normales. También se realizaron pruebas especiales y marcadores tumorales, lactato deshidrogenasa (LDH): 229 U/l (elevada), procalcitonina: 0.03 ng/ml (normal), alfafetoproteína: 2.94 Ul/ml, antígeno carcinoembrionario: 1.30 ng/ml, Cyfra 21-1: 1.29, neuroenolasa especifica (NSE): 15.18 ng/ml, se encontraban dentro de parámetros normales. La radiografía de tórax donde evidenció una imagen radiolúcida de bordes radiopacos en tercio superior derecho en relación con posible cavitación vs lesión quística (Figura 1). La TC de tórax de alta resolución con contraste evidenció formación hipodensa líquida de contornos lobulados sin captación del contraste en lóbulo superior de pulmón derecho mide 29 x 30 mm. (Figuras 2 y 3).
Procedimiento quirúrgico: La paciente fue sometida a cirugía torácica asistida por video (VATS) y lobectomía superior derecha con colocación tubo de tórax, con un sangrado aproximado de 100 ml. Se encontró una lesión nodular irregular violácea parda de 13.5 x 6 x 4.3 cm y de aspecto esponjoso (figura 4). El informe histopatológico de la pieza quirúrgica reportó negativo para malignidad, ectasia bronquial con luz que contiene estructura quística fragmentada de aspecto parasitario con pared laminar acelular, cuadro morfológico tipo quiste hidatídico, bordes quirúrgicos libres de lesión (Figura 5).
Se consiguió la exéresis total del quiste hidatídico pulmonar, sin complicaciones intraoperatorias, ni postoperatorias. El periodo postoperatorio fue manejado en la unidad de cuidados intensivos por 3 días posteriores a la cirugía y, subsecuentemente, en el área de hospitalización de cirugía general; se retiró el tubo torácico a los cinco días post quirúrgicos luego de evidenciar una adecuada expansión pulmonar bilateral. La paciente fue dada de alta al sexto día postquirúrgico sin complicaciones postquirúrgicas. Acudió a consulta del servicio de Cirugía Torácica a las tres semanas subsecuentes a la cirugía, presentando herida quirúrgica con adecuado proceso de cicatrización, sin signos de infección, con mejoría de la sintomatología inicial. El control se realizó con radiografía de tórax que no reportó lesiones activas evidentes. A los 8 meses posteriores a la cirugía, se realizó TC de tórax de alta resolución no encontró una lesión sugestiva de recidiva con cambios postquirúrgicos estables (figura 6).
Discusión
La hidatidosis, es una zoonosis donde se reconocen dos entidades clínicas diferenciadas: la forma quística (EQ) causada por el E. granulosus sensu lato, considerada una patología incapacitante y la forma alveolar (EA) originada por el E. multilocularis, que puede ser fatal1. Para que dichos parásitos puedan completar su ciclo biológico deben poseer diferentes tipos de hospedadores. Los hospedadores definitivos están en los carnívoros, los intermediarios también se encuentran en el ser humano.2 La hidatidosis tiene una distribución mundial con áreas de prevalencia de enfermedades por encima de la media en Europa Sudoriental, Oriente Medio, Asia Septentrional, Central y Oriental y América del Sur3,8. En Ecuador la incidencia de enfermedad hidatídica es baja a pesar de las condiciones epidemiológicas idóneas para el crecimiento del equinococo, en comparación con los países vecinos, donde la incidencia de esta enfermedad es superior3,8,17.
El agente etiológico E. granulosus puede formar quistes hidatídicos en varios tejidos, incluyendo el cerebro, el corazón, los pulmones, el hígado y el bazo. En los niños, los quistes hidatídicos pulmonares son más comunes, mientras que, en los adultos, se producen principalmente en el hígado4.
La elasticidad del pulmón y la presión torácica negativa, son factores altamente susceptibles al crecimiento del quiste hidatídico, facilitado por la diseminación larvaria a través de los sinusoides hepáticos que resulta en una infestación pulmonar primaria4. Sin embargo, cuando existen embriones más pequeños, estos pueden circular más y continuar en la vasculatura pulmonar. Alternativamente, el conducto torácico representa una vía importante que une los intestinos y los pulmones por los que la larva puede eludir el hígado y llegar de manera directa5.
La familiaridad con tan raras presentaciones de enfermedades de hidatidosis es esencial, particularmente en regiones endémicas donde la enfermedad hidatídica debe ser considerada en el diagnóstico diferencial de lesiones quísticas que afectan a cualquier órgano del cuerpo6.
El cuadro clínico del quiste hidatídico pulmonar (QHP) cursa de forma asintomática hasta que el tamaño provoca una compresión de tejidos circundantes con la consecuente aparición de tos y dolor torácico. Cuando existe un QHP complicado con rotura hacia los bronquios puede presentar expectoración hemoptoica, hemoptisis o vómica hidatídica, y al romperse hacia la pleura se manifestará con clínica de ocupación pleural y posible empiema e infección7. La biliptisis es un signo muy poco frecuente, pero patognomónico de los quistes hepáticos que migran al tórax y causan una fístula biliobronquial8. En la exploración física, pueden aparecer signos de tumoración como matidez a la percusión, disminución del murmullo vesicular y soplo, a la auscultación8,9.
El diagnóstico de la hidatidosis se basa en los antecedentes epidemiológicos, el examen físico, el diagnóstico por imágenes y las pruebas serológicas10,11.
En cuanto a la serología, se emplean hemaglutinación indirecta y ELISA como prueba de pesquisa, cuya sensibilidad oscila en 35-90%. La prueba negativa no descarta hidatidosis11.
Los estudios radiológicos son esenciales en el diagnóstico, generalmente la ecografía al ser una técnica disponible y no costosa junto con la radiografía, son las primeras opciones disponibles11. En el caso de la hidatidosis pulmonar, se debe considerar la radiografía de tórax (frontal y lateral) como la técnica de elección para el diagnóstico en pacientes sintomáticos y el control del tratamiento. Otros métodos de diagnóstico por imágenes como la tomografía computarizada o la resonancia magnética nuclear se utilizan para casos en caso de duda diagnóstica. Los hallazgos radiográficos y tomográficos más importantes son la presencia de lesiones quísticas que pueden ser solitarias o múltiples, unilaterales o bilaterales (20-50%), encontrados predominantemente en los lóbulos inferiores (60%) con un diámetro entre 1 y 20 cm12,15.
El tratamiento de elección en la mayoría de los casos es la resección quirúrgica radical del quiste13,15 pues permite extirpar la membrana germinativa con la respectiva evacuación del contenido quístico. Dicho procedimiento se asocia con baja morbilidad y mortalidad13. El método más común utilizado para la eliminación de los quistes hidatídicos pulmonares es la toracotomía, sin embargo, en la actualidad se prefiere la cirugía torácica asistida por vídeo (VATS) debido a beneficios como un menor tiempo para la estancia hospitalaria, menos dolor postoperatorio, complicaciones y mejores resultados estéticos13,14.También existen otras opciones quirúrgicas que incluyen lobectomía, periquistectomía o resección en cuña del quiste, evitando la diseminación intraoperatoria del contenido del quiste y su recurrencia15. Dichos procedimientos pueden efectuarse mediante la resección del quiste intacto o con la aspiración del líquido quístico con o sin el uso de una solución escolicida, junto a un tratamiento preoperatorio con albendazol (10-15 mg/kg/día). Los agentes escolicidas más usados son formaldehído al 1% o solución salina hipertónica; aunque también pueden ser utilizados la cetrimida, polividona yodada, formalina, etanol y peróxido de hidrógeno15,16. Cuando se utiliza la terapia antiparasitaria requiere de 2 a 4 ciclos de albendazol durante 30 a 60 días con períodos de descanso de 15 días entre cada ciclo17.
Conclusiones
La hidatidosis es una patología frecuente y prevalente en América del Sur. Sin embargo, en Ecuador la incidencia es baja respecto a otros países, probablemente por tener muchos casos subdiagnosticados. La localización pulmonar, conocida como quiste hidatídico pulmonar (QHP) es menos frecuente y es asintomática en la mayoría de casos. El pilar fundamental del tratamiento se basa en la cirugía de resección radical del quiste asociado con baja morbilidad y mortalidad, pero también pueden existir otras terapias farmacológicas conservadoras en quistes no complicados a base de albendazol.
Agradecimientos
Nuestro agradecimiento para la paciente y su familia, que accedió a la divulgación de este trabajo científico. También al Dr. Marlon Pozo Alban, médico patólogo de Solca-Guayaquil, por su valioso aporte en las imágenes histopatológicas del caso.
Financiamiento
Los investigadores financiaron el estudio. Los autores no recibieron ningún tipo de reconocimiento económico por este trabajo de investigación.
Contribuciones de los autores
Marco Fabricio Bombón Caizaluisa: Conceptualización, curación de datos, análisis formal, adquisición de fondos, investigación, redacción - borrador original.
Enrique Gagliardo Cadena: Conceptualización, curación de datos, análisis formal
Kevin Albuja: Conceptualización, análisis formal, investigación.
Lissette García: Conceptualización, investigación.
Fabricio Diaz Yaguachi: Conceptualización, análisis formal, redacción.
Abraham Jurado Rodriguez: Conceptualización, análisis formal.
Todos los autores leyeron y aprobaron la versión final del manuscrito.